Turismo

Tafí del Valle, un lugar encantado en el Jardín de la República

Tafí del Valle es parte de la gran saga del Noroeste argentino. Un circuito que ofrece aventura y acción, buena mesa con tinte regional, paseos de altura y la tranquila vida entre los cerros.
miércoles, 18 de mayo de 2011 · 00:00
Muchos viajeros parten desde San Miguel de Tucumán en una ruta que los lleva hasta Salta y Jujuy; otros escogerán un camino alternativo. Pero todos pasarán por Tafí, última escala urbana antes de internarse en el Tucumán más silvestre, o destino único que demandará quedarse todo lo que la agenda vacacional permita; primera parte que presenta personajes y aventuras por vivir o final de saga en que todo se resuelve, hallando el tan esperado sentido cúlmine. Pero todos pasarán por Tafí; el leitmotiv será el mismo: disfrutar una mezcla original de pequeña ciudad con nutrida oferta de actividades y sin embargo allí mismo, a la vuelta de la esquina, naturaleza salvaje.

RUTA HACIA TAFI Tafí del Valle se encuentra en la Sierra de Aconquija, a 1976 metros sobre el nivel del mar. Tiene un clima apetecible, sobre todo para quienes gustan estar en paños ligeros durante el día y hacer uso de frazadita por la noche. Y la baja humedad es un deleite para el visitante que viene de húmedos puertos de origen. En invierno suele nevar, y en verano las temperaturas no superan los 28ºC.

El camino hacia Tafí desde la capital tucumana es una ruta en ascenso de 107 kilómetros, que incluye un momento magistral: introducirse en una nube. No es retórica de cronista trotamundos sino riguroso fenómeno meteorológico. Ello ocurre a la altura de El Infiernillo, a más de 3000 metros sobre el nivel del mar. Esta localidad es a su vez paso entre dos pueblos, un cerro de 4650 metros de altura separa uno del otro. Del lado de Amaicha lo llaman “El morado” y del lado de Tafí, “El negrito”. Dígase con respetuosa familiaridad, y para honrar a ambos, que el negrito morado del infierno representa una de las escaladas favoritas de los amantes de lo alto y lo picante: muchos grupos se autoconvocan por Internet para encontrarse en Tafí como punto de partida para vivir una aventura de ascenso grupal.

A poco de llegar a Tafí, desde una distancia que pueden aprecian expertos binoculares o nuestros propios nervios ópticos, se ve –frente a la ciudad de destino– El Mollar. El nombre del pueblo honra al molle, un tipo de árbol que reina en la zona. El lago y dique La Angostura también interrumpen con sus méritos el camino. No es suficiente pasar; hay que parar. Foto, mate, queso y lo poco que falta para arribar a destino.

La llegada a Tafí del Valle es geográficamente irrebatible si se ha leído lo suficiente. Aunque otras circunstancias también la evidencian: la ruta comienza a poblarse de jóvenes haciendo dedo, costumbre que muchos creían obsoleta y sin embargo allí está, tan bien parada como siempre. La ciudad per se también abunda en jóvenes, pero de cierto marcado perfil: aventurero-cultural, con notable conocimiento del terreno, buen equipamiento y dedos pedigüeños, claro. Además de los mochileros, el Cerro Pelado sabe dar la bienvenida; su calvicie carece de flora pero no de atractivo. De hecho, su encanto inspira un tour: una vuelta de dos horas que abraza al Valle y permite conocerlo de cuerpo y alma.

Tafí es temporada todo el año y por ello tiene una amplia oferta de hospedaje, tanto para el mochilero necesitado de arbolito como para el viajero que exige un colchón king size que masajee sus nalgas poscabalgata. El mejor hotel para el turista de alto perfil es la estancia Las Carreras. Entre otras curiosidades VIP, en el mismo predio de lujosas habitaciones trabaja día y noche una fábrica de quesos. “Detener el tiempo y respirar profundo”, sugiere la dirección del hotel, uno de cuyos mayores lujos es el entorno; el otro es confesado por ellos mismos cuando dicen que “nuestro mayor orgullo es el queso”. Para el mismo perfil, el Hotel Boutique de Piedra, a 800 metros de las Ruinas Jesuíticas y a menos de dos kilómetros de Tafí. Y La Guadalupe, más que esplendor inmobiliario, lujo de tipo bohemio-paisajístico.

Cabalgatas hay muchas entre las actividades que pueden realizarse en Tafí y sus alrededores.

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