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Conocé el exotismo hipnótico de la isla Gran Caimán

Se ubica a sólo una hora de vuelo de Miami. Son casi 300 km2 de playas de arenas blancas y mar transparente que conviven con animales exóticos, gastronomía de alto nivel y muchas actividades.
jueves, 4 de octubre de 2012 · 00:00
En Caimán siempre está el mar. Allí, tan turquesa, acariciando la arena. Tan turquesa que la mente necesita volver a definir ese color que produce un efecto hipnótico. Imposible no mantener la vista fija en él. La ruta que lleva del aeropuerto al hotel bordea la costa. Para la mirada todo es costa en la isla Gran Caimán, una de las tres que forman el archipiélago que no supera los 300 kilómetros cuadrados: las otras son Cayman Brac y Little Cayman, en ellas, en total, no viven más de 60.000 personas, de las cuales sólo el 10% es nativo. Dicen que hay cerca de 40 nacionalidades de gente trabajando en las islas, un dato fácil de corroborar con quedarse unos días, y entre esas personas que eligen trabajar allí, hay unos 200 argentinos.

En este “paraíso”, que además es fiscal, hay 600 bancos, claro que no hay que tratar de buscar algo así como un Wall Street, ni torres vidriadas súper modernas. Aquí no hay edificios altos, lo máximo que se permite son tres pisos. Y los bancos pasan desapercibidos para los turistas, pues muchos son oficinas sin carteles ni cajeros que los delaten. Políticamente las islas conforman un estado dependiente del Reino Unido, el cero de impuesto a las ganancias trae una leyenda detrás. Todo empezó cuando barcos dedicados al comercio encallaron contra la barrera coralina que rodea la isla, sus tripulantes fueron rescatados por los pobladores. Por el salvataje el rey Jorge III de Inglaterra los premió quitándoles los impuestos de por vida. Un atractivo que tal vez haga que la gente se quedé a vivir allí, acompañada, por supuesto, de un paisaje espectacular. Un combo muy tentador.

Si los bancos no se notan, los que no pasan desapercibidos son los gigantes condominios que se desperdigan por la isla, y que compiten en infraestructura y lujo con departamentos que pueden incluir unos seis ceros en su costo y cuya renta diaria oscila entre los 200 dólares hasta los 1.800, si están ubicados en la más famosa de sus playas, la Seven Miles Beach (Playa de los 11 kilómetros).

Está calificada como una de las más bellas del mundo y en ella también se encuentran los hoteles de lujo, como el Grand Cayman Marriott, Ritz Carlton, las Grand Cayman Beach Suites o el Westin Casuarina Resort & Spa. Todos poseen buen servicio gastronómico, pero no cuentan con all inclusive. Algo que no es problema en la isla, pues con más de 150 restaurantes, hay una amplia oferta gastronómica, ideal para satisfacer todos los paladares y todos los bolsillos. Las opciones van desde restaurantes de renombre internacional a locales muy pequeños que sirven la comida tradicional de las islas Caimán, que por supuesto tiene relación con productos del mar, como langostas y pescados, que vienen acompañados de arroz, plátanos, y verduras. También es común que en el menú aparezca la sopa de tortuga.

Iglesias y cementerios. Para contrarrestar la vida material, la isla está poblada por iglesias, hay casi la misma cantidad que bancos, unas 600. A medida que el auto avanza por la ruta van apareciendo con sus colores pasteles, los mismos con los que están pintadas las casitas, que le dan al paisaje todo su estilo caribeño. Verde, celeste, rosa, violeta, beige… Son bajas, algunas de madera, muy pintorescas. Cuando se pregunta por los originales jardines que las rodean, donde el césped verde se cambia por arena blanca, se descubre que son los “sand yards”, los jardines tradicionales de la isla. Con un estilo casi minimalista, canteros de flores y plantas de la región se distribuyen en un piso cubierto de arena blanca que brilla bajo el sol, rodeando el borde de la casas suele haber una fila de caracoles marinos, muchos pintados de colores vivos, colocados uno al lado del otro en un prolijo orden. Siempre está el mar en Caimán.

Mientras se recorre el camino hacia la Seven Miles Beach surge otra de las rarezas de la isla: sus cementerios cercanos al mar. Las lápidas, muchas son cruces simples de madera, tienen como fondo el color turquesa del mar y suelen esta

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