Cultura

Un viaje a los libros que recordamos

Páginas raras, bellas y difíciles de conseguir se abren al público en la Feria del Libro Antiguo, que se realiza en Buenos Aires. Se da en consonancia con la Noche de los Museos, evento anual que convoca a miles de personas.
sábado, 14 de noviembre de 2009 · 00:00
Unicos, antiguos, raros, bellos, imprescindibles y, sobre todo, difíciles de conseguir. Son las características que reúnen los más de 1500 libros que, como un gran tesoro, se pueden ver hasta el domingo en la V Feria del Libro Antiguo de Buenos Aires, que ayer abrió en el Museo de Arte Hispanoamericano Fernández Blanco, Suipacha 1422, Capital Federal.
 
Se trata de la única feria de su tipo en América latina, que cada año crece en expositores -este año son 17- y que extiende su invitación a todo el público que quiera acercarse, sea especializado o no. Se la puede visitar de 14 a 20 y hoy formará parte de la Noche de los Museos.

Organizada por la Asociación de Libreros Anticuarios de la Argentina (Alada), el Ministerio de Cultura porteño y el Museo Fernández Blanco, junto con su Asociación de Amigos, incluye tanto libros como grabados, mapas y fotografías.

"Nos interesa la apertura de la librería anticuaria hacia el gran público", dijo Alberto Casares, presidente de Alada. Los libreros remarcan que el libro antiguo no es elitista ni para pocos.

En la feria los precios van entre los 100 y los 10.000 dólares, y la mayor parte de los libros que se presentan son de los siglos XVIII, XIX y XX. De este último siglo, la librería Víctor Aizenman posee el primer libro que editó Federico García Lorca, Impresiones y paisajes (1918). "Fue un libro que financió su padre y que hoy es prácticamente inhallable", explicó Aizenman.

En el stand de la librería Gotcha´s se puede encontrar, por ejemplo, el célebre libro Les fleurs du mal , de Charles Baudelaire, ilustrado por Henri Matisse. Se trata de una edición de la Bibliothèque Française, de 1947, que tuvo una tirada de 300 ejemplares. Y en el espacio de la librería Alberto Casares se exhibe el libro de gran tamaño Picturesque Illustrations of Buenos Ayres and Montevideo, del inglés Emeric Essex Vidal, que se editó en Inglaterra en 1820 y que constituye un relevante testimonio gráfico de esa época, con 24 láminas de las ciudades mencionadas en el título.

"Hay una tendencia a pensar que las librerías desaparecen, pero hay un renacer de la librería anticuaria que, en realidad, nunca desapareció", comentó Lucio Aquilanti, vicepresidente de Alada. Asimismo, señaló que toda buena colección de libros es temática, ya sea en relación con un asunto o con un autor en particular, y que hay posibilidades para todos los bolsillos.

Si bien, según dijo Aquilanti, por ley se considera libro antiguo al que tiene más de 100 años, ya desde el siglo pasado esta definición se expandió y hoy abarca a los ejemplares estéticamente bellos, a aquellos raros, a los incunables y a las primeras ediciones.
Aquilanti comentó que hoy son muy buscados los libros del siglo XX, que están alcanzando valores significativos que pueden llegar a superar los de un libro religioso del siglo XVII, por ejemplo.

En el stand de Luis Figueroa hay un ejemplar del libro del historiador del arte argentino Julio Payró sobre el artista Emilio Pettoruti, que es de 1945, y del cual hay una única edición. Y en otros stands hay primeras ediciones de grandes escritores del siglo XX, como Jorge Luis Borges.

El repaso por distintas épocas a través de las variadas fechas de ediciones permite además recorrer la historia de este soporte, como lo demuestra un libro de horas de 1887, editado en París, con muy buenas ilustraciones, el cual es facsímil de un libro de horas medieval.

También en la feria, de cara al Bicentenario, se puede ver una exhibición de libros y medallas conmemorativas del Centenario del país. Y se organizaron conferencias sobre distintos aspectos del libro antiguo.


Fuente: La Nación

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