PERROS

Algunas curiosidades sobre los perros para quererlos un poco más

Las mascotas tienen un instinto adicional que las hace sumamente adorables.
domingo, 27 de noviembre de 2022 · 15:57

Ya se dijo que el perro es el mejor amigo del hombre, que su lealtad y fidelidad perduran y que, sobre todo en familia donde hay niños pequeños, cumplen la tarea de cuidar y prodigarnos sus mimos y sus demostraciones de cariño.

Más allá de esto, hay algunas actitudes que tienen estas mascotas que las vuelven más valiosas y queribles. Una de ellas es que el olfato de los perros es tan agudo que eso les permite oler y detectar cuando estamos enfermos.

Son mucho más que compañeros.

Aunque muchos creen que es el ser humano quien les enseñó cosas a los perros, pero una nota de la publicación “Muy Interesante” dice que la mayoría de las veces son ellos los que nos transmiten con determinados actos su sabiduría.

Entre las curiosidades vinculadas con los perros, hay una que tiene que ver con las enfermedades. Nuestras mascotas pueden oler si estamos enfermos porque son capaces de detectar una buena cantidad de compuestos orgánicos que producimos cuando algo no va bien en nuestro interior.

El perro aportó a la humanidad a lo largo de la historia. 

Mientras que los seres humanos contamos con cinco millones de receptores olfativos en la nariz, los perros cuentan con trescientos millones. Esto los hace imbatibles a la hora de evaluar cómo está su dueño.

Otro dato curioso es que hay un perro que no ladra. Se llama Basenji y debido a que su laringe tiene una posición distinta a la del resto de canes y sus cuerdas vocales son más estrechas, planas y superficiales emite un canto tirolés.

Mucho más que cariño. 

 

Su santidad, el perro

Es tal la importancia que tienen los perros a lo largo de la historia de la humanidad que también hay uno que es santo. Se trata de San Guinefort, un perro que era un lebrel y que su caballero de los Alpes en Francia le dejó un bebé a su cuidado cuando salió de cacería.

Ciertas razas son especialmente perspicaces. 

Al regresar, encontró la cuna volcada y al can con la boca llena de sangre. Supuso que este había matado a su hijo y lo apuñaló. No obstante, resultó que su hijo estaba vivo y a su lado yacía una víbora muerta. Guinefort había salvado al pequeño. Desde entonces, es un santo mártir protector de los niños.

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